domingo, 29 de noviembre de 2009
CORTITO (OTRO DE ......)
El grupo de jóvenes universitarios se dirigía antes del amanecer a la estación de trenes. Único verano que pasarían juntos, alguien propuso ir a descargar pilas en la casa de campo que la madre de uno de ellos tenía en Colchagua, una treintena entre chicos y chicas se apuntaron. La noche anterior alrededor de una fogata habían estado cantando y también escuchando las historias de los lugareños. Historias de apariciones y muertos, de sucesos extraños. Ellos jóvenes racionalistas, no se iban a asustar por tamaña tontería. Sin embargo, mas de alguno no durmió bien esa noche. Es por tener que madrugar; pretextaron en sus pensamientos. Caminaban de a dos en fondo por las huellas entre una parcela y otra, aquí se veía una casa, allá se divisaba otra. Una suave brisa mecías los cabellos de los muchachos. ¡Quietos! gritó alguien. ¿Que pasa? ¡Allá! Miren allá. ¿Que hay? Yo no veo nada. Vi algo enorme pasar a toda velocidad. Yo no vi nada. Vamos que nadie a visto nada, sólo tu. El grupo siguió avanzando, todos hacían comentarios jocosos de lo supuestamente visto. ¡Ya está ahora yo veo algo! ¿Que es? ¿Donde? Allá ¿no lo ven? Si ya lo veo, es algo blanco que se mueve. Vamos por la carretera mas mejor, dijo una muchacha. El viento había aumentado, los pañuelos que varios llevaban al cuello se movían con mas fuerza. ¡Vamos no sean cobardes! Nos quedan un par de kilómetros, si nos devolvemos perdemos el tren. Sigamos caminando que ya está por salir el sol. El grupo había ralentizado su paso, las chicas se quedaron atrás. Aquello se hacia cada vez mas patente. Los primeros del grupo ya lo veían mejor; guardaron silencio. El resto del grupo les seguía a unos cien metros. Los objetos seguían moviéndose cada vez mas rápido. ¡Vienen hacia acá! grito uno de los últimos de la comitiva. Todos se detuvieron, menos los dos primeros. ¡Eh! ¿Que pasa? ¿Vais de héroes?. ¡Vamos que perderemos el tren! Nosotros los esperamos allá, dijeron apurando el paso. Obligados el resto del grupo les siguió; pronto todos caminaban juntos. Al cabo de unos pocos metros se hizo el silencio total. ¿Quien se iba a imaginar que las siluetas blancas en medio del campo eran dos sabanas tendidas secándose al fresco de la noche de verano?
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jejeje
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