Nací con un sueño
en los ojos y en el corazón,
buscando intrépido el futuro;
ya las ramas de los árboles
soñaban conmigo.
Rodando por mi cuerpo
transportado por el espacio
traía el sueño ancestral.
Eran tiempos
en que el sol
se desprendía del cielo
abandonando su lejana obligación;
ocultándose tras los cerros
para encandilar
a pájaros e insectos.
Luego;
avanzando, avanzando
desde las lejanas noches;
los tranvías,
parecen mas románticos asumiendo
la búsqueda de los infelices.
Como ahora,
después de miles de siglos
las estrellas estaban ahí
observando a los rodantes de hierro.
Se asomaran
a los tiempos futuros
los astros y cometas;
volveremos a ser naturaleza.
Se acercaran las ramas deshojadas
desde árboles incestuosos
otorgando el flujo
de la sabia eterna
a los corazones desgarrados
y la etérea savia
a los pechos fraternos.
Adheridos a la simiente grotesca
se verán
a los seres hueros
aplastados por utópicos peñascos
que rodaran hacia el infinito.
Entonces;
trasnochado, melancólico
y todo nostalgia
espero en mi umbral
a los creadores verdaderos
transformándolo todo con su fuerza.
Entonces;
nostálgico, trasnochado
y todo melancolía
me sumerjo en su río
de aguas liberadoras.
Entonces;
melancólico, nostálgico
y siempre trasnochado
sigo asumiendo la amada utopía.
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