martes, 17 de noviembre de 2009

CORTITO

Ahí estaba yo, de guardia en la terraza de aquel edificio de la comandancia. Suenan ordenes y gritos. Se acerca una comitiva de coches oficiales, entran al patio, se bajan de ellos milicos de graduación. Donde yo estoy nadie me ve. El último en bajarse de los coches es el dictador. Se queda parado al lado del coche esperando al comandante que viene por el medio del patio a saludarle. Levanto mi fusil, apunto a la cabeza del chacal. No sé cuanto tiempo estoy apuntándole a la cabeza mientras camina, tal vez dos o tres minutos. El chacal ingresa a la comandancia. ¿Y porque no le disparaste? Estaí loco los otros milicos me cuecen a tiro. Ya güeon, pero ahora, una calle llevaría tu nombre.

1 comentario:

  1. Esta conversación es real, los hechos me imagino que también. Se acordaran los prota cuando lo lean.

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