Abuelo¡vayase a su casa!
¡Aunque así fuera!
No pretendan negar
el soberano derecho a rebeldía.
Dejen que mi gente,
un grito en sus gargantas
salga a las calles.
Quien,
con su hipocresía
pide paz y tranquilidad
pretende que guardemos silencio
ante la ficticia serenidad.
¡Cuando la lucha termine mierda!
llevaré mis huesos y canas cansados,
regresaré a casa,
para reposar y descansar.
Cuando salgan los falsos a las calles
nos verán construyendo otro Chile
¡Cuando la lucha termine mierda!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Esto fue escrito en Santiago de Chile durante una protesta, el primer verso y el último son parte de una conversación de dos desconocidos, y también para alus liso en la Alameda con San Antonio.
ResponderEliminar