Y si después de tantos años,
después de los siglos
que hemos pasado juntos
nos sentamos ante
una gran fogata
con una copa de vino
en las manos decidimos
Con una sola copa
decidimos decir
aquí estamos
somos los mismos de ayer
o los nietos de los de ayer;
pero tenemos
las mismas carnes sufridas
las mismas palabras
lejanas y no escuchadas
tendiendo a decir basta.
Y si después,
de tantos años robados
a la felicidad miramos
a los originales y,
les tendemos una mano
para decirles
que ellos los primeros usurpados.
Les decimos
que nuestro mestizaje
no nos hace mejores,
dejamos la hipocresía
y el cinismo para olvidar.
Después de tantos años
dejamos en manos
de ellos su gloria pasada
invitándoles a construir
un futuro digno.
Les decimos,
que en verdad
estamos peor que ellos
porque no encontramos
nada por lo que luchar;
que nuestros sueños se alejaron
Que las miradas perdidas
se cansaron de esperar,
que la noche
nos hizo sucumbir
en las sabanas desconocidas
y que las moles nos olvidaron
cuando nos robaron el sol
Que los lobos
no encuentran a ninguna luna
hacia la que puedan llorar
Que los lejanos sonidos
de los bosques
ya no los reconocemos
porque preferimos sentarnos
en un seco banco
en las plazas de fantasías
Ellos si comprenden
donde está nuestro rincón
Pasamos;
por eternos luchadores
y orgullosos guerreros
inclinando la cerviz
cuando el don
pasea por su templo
¡ah! que falacia la del orgullo
Nos sentamos con fruición
en un metal
sintiéndonos glorificados
y dominadores
de los espacios y de los tiempos
Se nos a olvidado
el croar de las ranas
y el canto de los grillos
Nuestra pobre empresa, nuestra;
liviana empresa renqueante,
sin un horizonte;
difuminado entre los minúsculos.
¿Y?
¿si salimos hacia
las estrellas encandiladoras?
ponemos en sus regazos
todas nuestras penas
y exigimos
todos los espacios;
los momentos por tenues,
que sean para elevar los dones
de nuestra raza mestiza;
desde ellas cantar
con vehemencia
la verdadera historia
de la amerindia
pisoteada y humillada.
Obligamos
a los vendedores de espejismos
a salir de sus casamatas,
desplazamos su falsedad
para ponernos
nosotros a construir.
¿Y si olvidamos?
la falacia del don,
volvemos a recrearnos,
a reformularnos,
a construirnos.
¿Y si caminamos
por los senderos
de las utopías
edificando aras
en las puertas
de todos los niños?.
¿si recogemos
todas las lágrimas
para formar ríos
donde lavar los dolores?
¿Y si después?
de tantos años,
después de los siglos
que hemos pasado juntos
nos sentamos
ante una gran fogata
y decidimos construir juntos.
Salimos hacia
las estrellas encandiladoras
y con sus tenues rayos buscamos
los diamantes perdidos
en fatuas batallas diarias
dejando que
los agostados espíritus
recuperen el encanto
de transitar
con riadas de camaradas.
Si,
todos los minutos cercanos
han estado cercados
por las mentiras;
se pueden romper
los actos innobles,
sentir que los mares,
que las cordilleras,
los valles y las selvas
son nuestras células.
Que nadie es un propietario
de sus fabulosos;
de sus inquietantes paisajes.
Rescatar,
los universos robados extender,
por las cimas del racimo
las huestes
que remontaran
los tiempos
de recuperaciones
hacia las futuras utopías.
Se elevaran
pasos de infantes generosos,
esos que no conocerán senderos ignominiosos.
Encontraran abiertas
las rocas ígneas
para forjar la colosal nación.
Allí;
donde los ríos
de lágrimas y sangre
de los sufridos
abonen las granjas
de nuevos horizontes.
La locura mortal
de los pestilentes
no dejan pasar
todas las creatividades
de quienes sencillamente
son sumadores
de futuro.
Es una pena
que no se encuentren solos,
quienes olvidando
crepusculares paisajes,
se entregan
a las fantasías del don,
para regar al racimo
con sus ácidos fétidos.
Pasaremos de largo
por la historia,
si dejamos nuevamente la barca,
anclada en las costas fluviales.
Pasaremos de largo
por la historia
al no coger los fuegos
de la eterna sabiduría;
si no arrimamos el crisol
de todas las etnias;
y si después de estas
breves y modestas reflexiones
no invitamos a los actuales
a sacarse el sayo
recorriendo los paisajes.
Con un rugido selvático
y gélido aprestarnos
a ser nosotros
y no los otros.
Que se rompan
las imaginarias
para acercarme a tu paisaje
y cojas de mi mano, transformados
mis egoísmos en tu valer
mi patriotería en tu sangre
mi avasallamiento
en nuestros sentimientos.
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Tiene razón en casi todo
ResponderEliminarAnónimo, Gracias por la visita. Si me puede decir en que no tengo razón. Aunque en realidad no busco tener la razón sólo pretendo mostrar pensamientos y sentimientos. y aunque parezca petulante llamar la atención acerca de los fallos que tenemos en nosotros.
ResponderEliminarigual gracias