La mujer con su labia les doró a todos la pildora, ciento y algo la escuchaban. Somos como una gran familia decía la encantadora, pero siempre hay un hijo que se porta mal. Todos callaban, algunos bajaban la cabeza asintiendo. Por eso esta carta me sabe mal y mas aún si nadie la firma, dijo la mentirosa, por esta es una gran familia. No importa, haremos borrón y nos olvidaremos de este papel, dictaminó la felona. Pero antes me gustaría saber una cosa, inquirió la traidora ¿usted firmaría este papel?
Todos le miraron, él no dudo, sí, respondió.
No sucedió como en las películas yanquis, nadie movió su boca, nadie levantó su mano. Aunque él no lo esperaba todos guardaron silencio.
Bueno pues ya no importa, dijo la inquisidora rompiendo el papel.
Él lo supo inmediatamente, su hora estaba fijada.
miércoles, 27 de octubre de 2010
La foto y la pasta
Era el mejor, los demás le envidiaban; nunca había sido sorprendido. Sus manos de seda extraían lo que él quisiera. Ahora estaba en plena operación; a este "flaite" lo limpio en un "santiamén". Tiene pinta de "pepe pato" el güeon asi es que debe manejar una "guita" importante. Efectivamente, lo limpió en un "santiamén", nada mas detenerse se bajó del metro no sin antes pasarle la cartera del descuidado a su "yunta" que estaba en la puerta del vagon. Se alejó hacia la escalera del metro esperando que este nuevo "yunta" no le saliera chueco. Espero el siguiente metro, lo abordó al llegar a la siguiente estación se bajó, ahí le esperaba su "yunta". Bueno vamos a ver cuanta guita hay, le dijo a su socio cogiendole la cartera. Salieron del tunel del metro dirigiendose hasta los baños de la galeria comercial cercana; ya allí revisó la cartera, hay mas de mil dijo en voz alta; toma le dijo a su compinche pasandole la mitad del dinero. Hay una foto de una mina y parece que está buena - le dice su "yunta". A ver - le dice al otro. Mira la foto y en silencio la guarda en la cartera del descuidado, se echa la cartera en un bolsillo. Bueno - dice - mañana no me esperes alejandose de su socio. A la mañana siguiente su mujer apareció muerta.
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