Desconocido;
montado en la variedad
de la urbe
trataste de lanzar
tu justo grito
contra una agresión.
Solidario te encaramas
en lo alto de tu ciudad
para salvar a otros desconocidos;
como tu y como yo.
El gesto de tu proeza
no lo verán
los estúpidos guerreros.
En un simbólico vuelo
pierdes tu luz,
y te trocas en otra víctima
de las serpientes rastreras y fuleras.
Lamentable,
que lamentable,
que este,
tu grito no será escuchado.
Lamentable,
que lamentable;
que este sacrificio tuyo
tampoco,
será observado.
Entrego
un homenaje a tu acto,
no lo escucharás;
no lo leerás,
a ti también te han robado;
el resto de tus minutos.
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