jueves, 10 de diciembre de 2009

Un cortito

Esa mañana caminaba por el centro de su pequeña ciudad, estaba contento. Toda la noche de marcha con sus amigos; celebraban su cumpleaños; dieciocho cumplió. Ahora irían a terminar la juerga donde "los capicúa", que eran de una familia en la que el padre había nacido justo un siglo después que su bisabuelo. Junto a él iba Mario, el menor de "los capicúa", Mario ha sido su amigo desde pequeño. Su padre siempre le prohibió juntarse con alguno de ellos. Ahora tenía dieciocho años y ya su padre no podría prohibirle nada, ni esto ni otras cosas. Por la esquina vieron aparecer al "capicúa grande" como le decían al mayor de los hermanos de Mario, quien era el "capicúa chico". "Capicúa grande" se le acercó, toma - le dijo - guardame este paquete hasta el Lunes, luego te doy cien euros. Vale, le respondió, pensando ir a su casa primero a guardar el encargo. Cien euracos casi por la cara ¡que bien! Se dio vuelta para decírselo a Mario y se encontró cara a cara con dos hombres de mediana edad. Policía - le dijo uno de ellos - dame eso y muestrenme su DNI. Mala suerte - dijo el otro policía cuando le vio el carnet - ayer cumpliste los dieciocho años.

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