Se me quedó esperando
un sueño,
no era un sueño cualquiera.
Se me quedó un sueño revoloteando;
no lo alcanzaba,
se iba y se escapaba.
Recuperaba mis sentidos,
cada vez que ese sueño aparecía.
Se me quedó un sueño,
en una esquina de la ciudad;
atrapado en las formas de tu andar.
Mi sueño te envolvía,
cada vez que tus ojos
miraban al día.
Cada vez que una bocanada perfumada de aliento
se acercaba a él;
se difuminaba
como si de un éter prodigioso
se tratara.
Te buscaba mi sueño
por las calles de tu ciudad,
seguía tus pasos y tus andares,
se enredaba en tu silueta
y al acercarse a ti
se escapaba y se me escapaba.
Luego era yo quien esperaba
a mi sueño
y te seguía por las calles de mi ciudad
me enredaba en tus pasos,
en tus andares,
al acercarme a ti
me escapaba, me escapaba.
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Hay que esperar que los sueños den la vuelta y nos alcancen cuando ya caminemos más lento, aunque de repente aparezcan primaveras en otoño.
ResponderEliminarVGG.