viernes, 4 de junio de 2010

PARA MI PRIMO VICTOR, CON MI PRIMO VICTOR

Como cuando recorrimos aquellos canales proletarios,
hijos de proletarios nos mojábamos en ellos.
Como cuando esbozábamos un sueño infantil
junto a los hierros que saltábamos para caer en la arena.
¿Te acuerdas?
¿Quizás ese sueño no se nos cumplió a ninguno?
¿O quizás si?

Claro que el sol es uno solo,
aunque en mis atardeceres que son tus amaneceres
nos ciegue y no nos permita visualizarnos siquiera.

Pero esta triple o cuádruple hermandad nuestra,
nos señala que el otro está ahí
y aunque la centenaria carta
empezada con la vieja técnica
nunca ha sido terminada
y vuelva a mi
y tu con ella,
cada vez que busco entre el resto de los recuerdos,
sé que el cariño sigue presente.

Bien pues primo, hermano, amigo, compañero;
con el recuerdo del Gran Conductor
te envío mis abrazos,
esos que nos deben el tiempo y la distancia,
los que como tu dices tendrán que ser reales.

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